Nuevas tecnologías en la prevención de desastres naturales en el ámbito municipal

Las inundaciones son el fenómeno natural que mayores desastres causa en nuestro entorno. Los Planes Municipales de Emergencias ante Inundaciones (PMEI) hasta ahora desarrollados por Tracasa, como el del Valle del Baztán, permiten con muy poca inversión aumentar la seguridad ciudadana y reducir los cuantiosos gastos generados por las inundaciones. Sólo las inundaciones de la zona en el 2014 causaron uno daños materiales por encima de los 1,5 millones de euros.

Las inundaciones en Europa entre 1998 y 2004 supusieron la pérdida de más de 700 vidas humanas y pérdidas económicas superiores a 25.000 millones de euros. La respuesta a nivel institucional cristalizó cuando la Comisión Europea adoptó en octubre de 2007 una Directiva sobre la evaluación y gestión de las inundaciones (2007/60/CE) que introduce un nuevo enfoque e instrumentos para gestionar este tipo de riesgos cuya aplicación será efectiva y obligatoria para todos los miembros de la Unión Europea antes del 22 de diciembre de 2018. Esta directiva europea fue transpuesta al ordenamiento jurídico español mediante Real Decreto el cual fija los siguientes objetivos:

  • Obtener un adecuado conocimiento y evaluación de los riesgos asociados a las inundaciones.
  • Lograr una actuación coordinada de todas las Administraciones Públicas y la sociedad en general para reducir las consecuencias negativas sobre la salud y la seguridad de las personas y bienes.

En el desarrollo de esta Directiva queda definida la obligatoriedad de disponer de un Plan Municipal de Emergencias ante Inundaciones (PMEI) para aquellos municipios incluidos en zonas potencialmente inundables. Su elaboración y aprobación corresponde al órgano de gobierno municipal. Su homologación, en el caso de la Comunidad Foral de Navarra, se realizará por el Servicio de Protección Civil del Gobierno de Navarra.

Estos planes recogen los procedimientos de actuación ante una inundación, un catálogo de los elementos vulnerables y de las zonas del municipio en función del riesgo que tienen, y una relación actualizada de medios y recursos locales que puedan ser utilizados en caso de emergencia.

Uno de los PMEI que ha elaborado Tracasa es el del Valle del Baztán, en Navarra. Se trata de un ejemplo de un proyecto de reducida inversión que supuso un notable incremento de la seguridad ciudadana y reducción de los cuantiosos gastos de daños que las inundaciones pueden provocar. El importe de los gastos generados al Ayuntamiento a raíz de las inundaciones de julio de 2014 de Elizondo durante el año 2014 asciende a más de 1,5 millones de euros. Las partidas a las que se atribuye estos gastos municipales son daños a edificios, mobiliario urbano, pistas, puentes… Esto es solo una parte, al no englobar esta cifra los cuantiosos gastos afrontados por seguros y particulares.

El Valle del Baztán es una zona en la que históricamente se han producido riadas debido a su situación. La cuenca vertiente es reducida pero la torrencialidad es alta lo que provoca tiempos de respuesta muy cortos, de minutos, por lo que este Plan que establece el protocolo de actuación es vital. Debido a lo abrupto del terreno,  a la presión urbana y al crecimiento económico, se han ocupado las llanuras de inundación que se restringen al eje fluvial y a sus pequeños ensanchamientos, aumentando así el riesgo. Elizondo es un punto conflictivo, ya que recoge las aguas procedentes de cuencas muy lluviosas como las Sierras de Gorramendi y Autza. La ascensión orográfica y la inestabilidad térmica provocan precipitaciones convectivas estivales o de meses próximos, resultando en avenidas tipo flash flood, difíciles de prever.

La elaboración del PMEI consistió fundamentalmente en la redacción de un  dispositivo permanente y actualizado de información, previsión, alerta y actuación ante estas emergencias que guíe a la organización municipal y a la población, y aumente la capacidad de proteger a la población amenazada y, en lo posible, evitar o al menos reducir los daños que puedan producir a los bienes y servicios esenciales, de acuerdo con los medios y recursos locales disponibles. Para ello se zonifican los elementos vulnerables afectados en función de dos periodos de retorno (T25 y T500) y se plantea un envío escalonado de los SMS, primero a la zona T25 y con posterioridad y en caso de agravamiento de la situación a la zona T500. El PMEI a su vez define roles y responsabilidades durante la emergencia al designar quien hace quien en cada momento.

Las fichas de respuesta para los distintos niveles de riesgo recopilan el núcleo del PMEI con los umbrales de alarma, los elementos afectados y las acciones a adoptar, así como los responsables de su implantación, plazos, mecanismos de coordinación y seguimiento, etc. En dichas fichas destacan como hitos a considerar la selección de umbrales de nivel/caudal y de intensidad de lluvia y en este caso la necesidad de contar con nuevos observatorios Erratzu (h, Q) y Autza (P cada 10 minutos) reforzando de esta manera la monitorización de las zonas de riesgo, el protocolo de envío de mensajes de alerta a la población, al suponer un aviso rápido y comunicación con la población a través del teléfono móvil y el seguimiento Pluvio-Hidrológico en el que datos meteorológicos complementarios: radar, satélite, modelos meteorológicos globales predictivos y modelos meteorológicos locales predictivos que pueden ayudar a valorar la situación y asignar los distintos niveles de emergencia. Como hito final se plantea la automatización del plan de emergencia en un software sencillo.

Así se expuso por parte de la Dra. Rakel Gastesi, Responsable de la Sección de Ingeniería del Agua de Tracasa en una Jornada sobre la evaluación y gestión de riesgos de inundación celebrada el pasado mes de Mayo en Pamplona.